Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear

Heimspiel (1990-1992)

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Impregnado del espíritu de experimentación que dominó en los años setenta, Jürgen Klauke (Kliding, Alemania, 1943) irrumpió en la escena artística con una obra excesiva que, según avanza en el tiempo, irá configurándose formalmente más refinada y elegante e irá adquiriendo un tono existencial más grave, pero que nunca perderá su coherencia ni su condición de arte de resistencia, como tampoco sucumbirá a ningún tipo de instrumentalización artística.

Esta exposición reúne un conjunto de fotografías y dibujos realizados entre 1972 y 2003, pertenecientes a la Colección Helga de Alvear que, junto a algunos vídeos de sus performances más significativas, permiten realizar un recorrido por momentos determinantes de la trayectoria del artista.

El núcleo de obras de los años setenta muestra cómo, de la mano de la provocación y con cierta dosis de humor, Klauke se acercó a la fotografía con la desinhibición necesaria para liberarla de su historia, convenciones y de su carácter documental, reclamando para ella un terreno propio, el de la realidad construida que, como medio autónomo, es capaz de crear.

En aquel momento, muy próximo al body art y en los límites de la performance y de la secuencialidad cinematográfica, optó por la autorrepresentación –haciendo uno e idéntico el objeto y el autor– para cuestionar los parámetros culturales y sociales que condicionan la identidad individual, adentrándose en los caminos, entonces inexplorados, de las prácticas sobre género e identidad. A través de fotografías marcadas por la mascarada grotesca y el atrezzo provocador, inspiradas por la estética glam que sacudía la cultura popular de la época, Klauke se transformó en el otro. Y, al convertirse en superficie de proyección de múltiples identidades o, dicho de otro modo, al transmutarse en imagen, instauró una identidad que se expandía, liberaba, fluía; que nunca más será algo absoluto y estable, sino algo que puede ser construido individualmente y, por tanto, incierto.

A partir de 1980, la imagen del artista continuará siendo el medium pero desplazará su foco de atención para centrarse en las transformaciones que el artista experimenta al contacto con el mundo exterior y sus cambios socio-culturales y políticos. Así, las fotografías de la serie Very de nada (1984) avanzan por los derroteros de la fotografía escenificada, el tableau vivant y el gran formato para devolvernos, a través de la inversión de papeles entre observador y observado, al contexto mediático y de las nuevas tecnologías, marcado por la exposición y la observación voyeurista. En precisas y casi rituales coreografías, los figurantes nos observan con prismáticos y nos fotografían con sus cámaras, al tiempo que son observados por el espectador; el yo individual acompañado, constante e impúdicamente, por lo colectivo.

La misma elaboración estética que pone su acento en el gesto concentrado, en la contención, en el silencio y que formalmente se nutre de la tensión entre blanco y negro, sobre un fondo neutro como reflejo del espacio existencial, está presente en Heimspiel (1990-1992). Hombre y mujer, fusionados bajo un paño oscuro, reponen como atemporal volumen escultórico el asunto del andrógino, pero lo desplazan hacia el ámbito de las relaciones humanas –la mesa como escenario de la vida– y de su aislamiento en un mundo que ha devenido extraño. Incluso Finale (1992-1993), en su tentativa por traspasar los límites de lo visible, por mostrar el interior del mundo exterior, remite a la naturaleza fantasmal que se esconde bajo el aparente resplandor de las imágenes mediáticas en la sociedad de consumo actual.

Y a lo largo de la exposición, siempre una constante: la tensión que deriva de la coexistencia de la elegancia y lo absurdo de la escena, de la atención a lo esencial y lo apenas insinuado, de la inquietud y la calma, que nos lleva a atisbar lo indecible e insta con fuerza al espectador a percibir lo irreprensentable, esa complejidad existencial, esa disociación entre yo y el mundo o, como diría el propio Jürgen Klauke, “la inadecuación de la existencia” que inevitablemente conduce a la “belleza del fracaso”.

Obras

27 obras en exposición

Artistas

JÜRGEN KLAUKE (Kliding, Alemania, 1943)
Vive y trabaja en Colonia, Alemania

Tras formarse en artes gráficas en la Escuela de Arte y Diseño de Colonia entre 1964 y 1970, Klauke inició un trabajo que cruza diferentes soportes, destacando el dibujo, las series fotográficas y las foto-secuencias, la performance y el vídeo, y que había de convertirlo en una figura central de los años setenta y en un referente para las nuevas generaciones. Pionero en el uso de su propio cuerpo como centro de su obra —enlazando con el Body Art—, abrió los caminos de la fotografía como disciplina artística autónoma e hizo suyos algunos de los principios del arte procesual y conceptual. Una mirada crítica, humorística o provocadora, recorre su obra para cuestionar primero los principios masculino/femenino y las convenciones sociales sobre género e identidad, expandiéndose después a otros fenómenos sociales y político-culturales. La radicalidad de la imagen rompe convencionalismos visuales con la misma fuerza que prejuicios sociales, obligando al espectador a repensar herencias y a interrogar su existencia en términos de conflicto consigo mismo y con las estructuras del mundo que le rodea.

Su temprana participación en eventos como la documenta 6 (1977) –a la que volvería a asistir en su 8ª edición, en 1987–, la Bienal de Sídney o la de Performance, Múnich (1979), y la Bienal de Venecia (1980) atestiguan un rápido reconocimiento. A esta última bienal seguirán importantes muestras individuales, principalmente en Alemania, como las organizadas por el Städtisches Kunstmuseum, Düsseldorf (1980); Rheinisches Landesmuseum, Bonn, y Kunstmuseum Luzern, Lucerna (1981); Neue Galerie am Landesmuseum Joanneum, Graz (1982); Nationalgalerie, Staatliche Museen zu Berlin Preußischer Kulturbesitz, Berlín, y Badischer Kunstverein, Karlsruhe (1986); Hamburger Kunsthalle, Hamburgo; Museum Boymans-van-Beuningen, Róterdam, y Museum Ludwig, Colonia (1987); Staatliche Kunsthalle Baden-Baden y Kunstmuseum Düsseldorf (1992); Kunsthalle Bielefeld (1994); The Museum of Modern Art, Saitama, The Museum of Modern Art, Shiga, y The Yamaguchi Prefectural Museum of Art, Yamaguchi (1997); Museum für moderne und zeitgenössische Kunst, Salzburgo (2000); Maison Européenne de la Photographie, París, Kunst- und Ausstellungshalle der BRD, Bonn, y The State Russian Museum, San Petersburgo (2001); Hamburger Kunsthalle, Hamburgo (2002); Museum Moderner Kunst, Passau (2006); ZKM, Karlsruhe, y Museum der Moderne Mönchsberg, Salzburgo (2010); y Max Ernst Museum Brühl des LVR (2017). En 2013 recibió el premio Cologne Fine Art.

Merece destacar también su labor como profesor, iniciada en 1980 en la Hochschule für Bildende Künste de Hamburgo. La continuó en la Akademie der Bildenden Künste de Múnich (1982-1983), en la Gesamthochschule de Kassel (1986) y en la Universität Gesamthochschule de Essen (1988-1993), hasta llegar a la Kunsthochschule für Medien de Colonia, donde ha ejercido como profesor de fotografía entre 1994 y 2008.

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