Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear

La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019
La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019
La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019
La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019
La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019
La palabra es siempre la vanguardia de la acción, 2019

La palabra es siempre la vanguardia de la acción

Autor: Rosefeldt, Julian

Clasificación genérica: Instalación, Escultura, Textil, Audiovisual

Objeto: Instalación (5)

Datación: 2019

Técnica: Estructuras de madera, gualdrapas de tejido bordado, video monocanal a color sin sonido en monitor de TV y texto

Dimensiones: Video: Duración = 0 h 2 m 57 s
Dimensiones variables

Nº ref. / Edición: 41892 / Obra única

Observaciones: "En los antiguos conflictos bélicos se gustaba de enviar por delante un pequeño destacamento de caballería y lanzarlo contra las bien alineadas filas del adversario para sembrar el caos en ellas, a fin de que a continuación las tropas propias pudiesen penetrar más fácilmente, en las entonces ya desorganizadas líneas del ejército enemigo. Esa "vanguardia" -del francés avantgarde, literalmente "la guardia o tropa que va delante"- hacía que estallase el conflicto y le daba en un primer momento una forma desordenada, de la que después surgía un nuevo orden, a veces victorioso. En la política y en el arte solían ser manifiestos los que ponían los cimientos intelectuales para nuevos desarrollos y tendencias políticos y estéticos. Y los Estados escriben y modifican de continuo sus constituciones, en las que los valores fundamentales de la actuación civilizada se establecen y garantizan inequívocamente. Salvini, Bolsonaro, Trump, Le Pen, Farage, Orbán, Kaczy?ski, Gauland, Wilders, Abascal, Zeman, Kurz... La lista de políticos del mundo occidental con funciones de gobierno (ya sea en solitario o en coalición) que ponen en cuestión e incluso consideran prescindible el cimiento democrático de ese mundo, los derechos fundamentales establecidos en las respectivas constituciones y los principios éticos garantizados en ellas se va alargando año tras año. Estos incendiarios son todos populistas, no políticos, pues no hacen política orientada al bien de la colectividad, sino que actúan únicamente en propio interés. Son virtuosos en el arte de jugar con el miedo a amenazas inexistentes. La mercancía que venden carece de valor, pues los populistas son todos ellos vendedores de promesas vacías. Su propaganda apela a los miedos ancestrales de los desinformados, a la indignación mal dirigida de los perdedores del turbocapitalismo global. La fea mueca del populismo, que de este modo moviliza huestes de "angry white men", ha desplazado hace ya largo tiempo el cliché de los warlords rebeldes o los terroristas de un país cualquiera del anteriormente denominado Tercer Mundo. Los verdaderos enemigos del "mundo libre occidental" ya no son las víctimas (y los beneficiarios) locales de la colonización, de la explotación económica y de las guerras de drones, que desprecian a Occidente y le desean la muerte. No, los nuevos señores de la guerra semántica y terroristas verbales están entre nosotros. Participan en el gobierno y empujan por delante de ellos en los parlamentos a sus compañeros mas civilizados. Sus pérfidas creaciones verbales se enquistan en nuestro lenguaje y desplazan de continuo el límite de tolerancia de lo que está permitido decir. ´Fake news´, ´turismo de asilo´, ´prensa mentirosa´, ´inmigrantes delincuentes´, ´parásitos de las ayudas sociales´: estas expresiones duales, en la mayoría de las cuales un concepto no cargado previamente se amalgama con otro que tiene connotaciones negativas o fomenta miedos, se repiten una y otra vez hasta que se asientan como términos aceptados socialmente. Nada tiene de extraño que a consecuencia de ello solicitantes de asilo traumatizados y necesitados de protección sean perseguidos por las calles de Chemnitz; que periodistas, a quienes su ética profesional les impone la obligación de ir en pos de la verdad, se vean amenazados como mentirosos y terminen por ser agredidos físicamente; que se envíen cartas bomba a destacados defensores de la libertad de expresión y de otros logros civilizatorios; que judíos en sinagogas y musulmanes en mezquitas, que son lugares de paz y meditación, sean asesinados por "very angry white men". La palabra es siempre la vanguardia de la acción. Tanto para bien como para mal. Por primera vez desde hace siete décadas vuelve a ser necesario hoy en día defender el lenguaje. En cierta ocasión pregunté al dueño de una yeguada si alguna vez había observado caballos enfrentándose de manera agresiva o evitándose por el color de su piel. No -me dijo- tal cosa nunca ha sucedido. Pero sí -recordó de repente- una vez, aunque una sola, vio que un caballo negro les tenía pánico a los caballos blancos." [Texto de Julian Rosefeldt]

Mención Derechos: © De las reproducciones autorizadas, VEGAP, Cáceres, 2019

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