Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear

Imagen de la obra

Der Zwitter

Autor: Horn, Rebecca

Clasificación genérica: Instalación, Escultura

Objeto: Instalación

Datación: 1987

Técnica: Embudos de cristal y estructura de metal, carbón en polvo y azufre

Dimensiones: Anchura = 148 cm; Profundidad = 54 cm
Embudo: Altura = 54 cm; Anchura = 54 cm

Nº ref. / Edición: 35550 / Obra única

Observaciones: Rebecca Horn es una artista multidisciplinar formada en la Hochschule für Bildende Künste de Hamburgo (1964-1970), y en el St. Martins College of Art, Londres (1971). En 1968, debido a los materiales tóxicos con los que trabajaba, padeció una enfermedad pulmonar que fue detonante de su interés por el cuerpo y del despliegue de las prótesis como proyección del mismo, que poblarán su escultura a partir de los años sesenta y que utilizará en performances y películas. El cuerpo y su relación con la máquina será desarrollado ampliamente en su obra en esculturas cinéticas que se liberan de su materialidad y continuamente se transforman a las siempre cambiantes metáforas que tocan lo mítico, histórico, literario y la imaginería espiritual, pero también y principalmente un discurso sexualizado que despliega con tensión emocional y precisión. Así lo desarrolla en "Der Zwitter" (El híbrido), escultura que juega con el espacio, compuesta por dos embudos o tamices de cristal, colgados con cables de acero del techo, puestos en paralelo. Uno de los tamices contiene azufre, prácticamente lleno, y el otro contiene carbón, pero el contenido ha sido vertido sobre el suelo quedando el tamiz casi vacío. Todos los elementos de la obra proceden del mundo de la alquimia, que es un campo de interés de la artista desde su juventud, y que le sirve como vía de expresión para plasmar sus emociones, sus fobias y su sensibilidad hacia los componentes de lo vital. Este interés por la alquimia y el cuerpo proyectado en máquinas procede de las lecturas de juventud de "Las bodas químicas" de Christian Rosenkreutz (1616), fundador de la orden Rosacruz en el siglo XVII, y "Locus Solus" de Raymond Rousell (1914), en el que se despliega un mundo ligado a la alquimia, las máquinas surrealistas y lo absurdo. En estos libros se pone de relieve los descubrimientos de Paracelso en relación al azufre y el carbón como elementos que se encuentran en el ser humano, y el desarrollo de máquinas donde lo mecánico y lo humano se entremezclan para alcanzar un deseo no consumado. En la obra de Rebecca Horn vemos expresado el objetivo que el proceso alquímico del "Opus Magnum" o magna obra tiene: "Al principio unimos, después corrompemos, disolvemos lo que ha sido corrompido, purificamos lo que ha sido disuelto, reunimos lo que ha sido purificado y lo solidificamos. De esta forma, el hombre y la mujer devienen uno". La búsqueda del ser hermafrodita o andrógino, que fluctúa entre los dos sexos, es clave para entender la obra de Rebecca Horn. Ahí está la clave del título de la obra "El híbrido", el proceso por el cual a través de la alquimia se cruza el estímulo sensual (Afrodita) con la vindicación del espíritu (Hermes). Para Rebecca Horn este ideal expresa el deseo de igualdad de los sexos, la difuminación de los límites sexuales prescritos socialmente. Como Nancy Spector señala sobre la obra de Rebecca Horn el elemento híbrido se expresa en un constante intento de cruzar fronteras, unir disimilitudes y establecer equivalencias emocionales entre hombres y mujeres. En relación a ello otra lectura que va a ser decisiva en su obra será el "Orlando" (1928) de Virginia Woolf, cuyo título tomará para alguna de sus obras como la realizada en 1988. Para alcanzar esta conjunción crea estas esculturas que tienden a la dinámica perpetua de las "máquinas deseantes" definidas por Deleuze y Guattari que tienen como condición el ser improductivas, debido al propio impulso que las mueve, el deseo, que no debe ser consumado para que siga siendo fuente de energía. Horn crea así en "El híbrido" una máquina deseante donde no se consuma el deseo de unión entre lo masculino, expresado por el azufre, como "espermatozoide mineral", y lo femenino, ligado al carbón, como elemento de transformación, de cambio, la fase destructiva del proceso. Rebecca retoma la tradición artística de máquinas deseantes anteriores a su obra que parten principalmente de un imaginario masculino donde la fuerza productiva, el flujo de deseo parte de lo masculino sobre lo femenino. Rebecca lo reactualiza e invierte en esta obra siendo ese deseo no consumado el que parta de lo femenino pero sin imponerse o proyectarse sobre lo masculino, en un estado que fluctúa entre ambos. El flujo del carbón detenido representa el flujo del deseo femenino, frente al contenido del deseo masculino representado por el azufre. Pero la forma de los dos es idéntica, representada por el tamiz o embudo que contiene la sustancia productora de deseo. No hay diferenciación, son dos cuerpos sin órganos, andróginos. Además la cantidad de material de azufre y carbón es también la misma. La obra tiene una relación directa con El Gran Vidrio (1915-1926) de Marcel Duchamp y sus "máquinas célibes", de la cual Rebecca Horn hizo una réplica. Si nos detenemos en la zona inferior del gran vidrio donde los solteros, representados por uniformes de diversas profesiones, máquinas deseantes sin cuerpo, tratan de llegar a la amada mediante un mecanismo donde el deseo fluye de ellos, para mover lo relacionado con la pulsión sexual, compuesto precisamente por siete tamices que forman un semicírculo. Los tamices conectados formando una curva semicircular, recogerían el gas o líquido, representativo del deseo de los solteros, de acuerdo con las notas que el propio Duchamp desarrolló en La caja verde: «Conos de metal elástico semejantes a ubres que dejan pasar gota a gota el líquido erótico que baja hacia la cámara caliente para impregnarlo de oxígeno necesario para la explosión». Horn retoma la idea de tamiz como contenedor del material de deseo pero en vez de fluir de lo masculino hacia lo femenino la congelación eterna del deseo suspendido en el tiempo que Horn realiza en los tamices desconecta este fluir que es principalmente femenino, pero que contenido en el masculino tiene una bipolaridad nunca consumada. Es esa idea de máquina célibe hermafrodita. El tiempo, que a su vez queda representado en la obra por la forma de reloj de arena que el tamiz con el carbón y el material acumulado en el suelo nos sugiere, invierte a su vez la tradicional identificación del tiempo con lo masculino. [Texto de Roberto Díaz]

Historia Objeto: Pertenecio a la colección de Elisabeth Kaufmann, Zurich.
Ha participado en las siguientes exposiciones:
"Rebecca Horn"; Zúrich(Suiza, Europa): Galerie Elisabeth Kaufmann, 1987
"Rebecca Horn"; Nueva York(Estados Unidos, América): The Solomon R. Guggenheim Museum, 24/06/1993-01/10/1993
"Rebecca Horn"; Eindhoven(Holanda, Europa): Stedelijk van Abbemuseum, 18/11/1993-30/01/1994
"Rebecca Horn"; Berlín(Alemania, Europa): National Galerie Staatliche Museum, 04/03/1994-01/05/1994
"Rebecca Horn"; Viena(Austria, Europa): Kunsthalle Wien, 27/05/1994-07/08/1994
"Rebecca Horn"; Londres(Inglaterra, Gran Bretaña): Tate Gallery, 27/09/1994-16/01/1995
"Rebecca Horn"; Grenoble(Francia, Europa): Musée de Grenoble, 1995
"Rebecca Horn. The Glance of Infinity"; Hanóver(Alemania, Europa): Kestner Gesellschaft, 12/05/1997-27/07/1997
"Miradas y conceptos en la Colección Helga de Alvear"; Badajoz (Badajoz (c), Badajoz (p)): MEIAC, 08/04/2005-15/09/2005
"Helga de Alvear. Conceitos para uma colecção"; Lisboa(Portugal, Europa): CCB, 30/06/2006-22/10/2006
"Márgenes de silencio"; Cáceres (Cáceres (c), Cáceres (p)): Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, 03/06/2010-20/02/2011, Viñuela, José María [comisario]
"... y el tiempo se hizo"; Cáceres (Cáceres (c), Cáceres (p)): Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, 25/04/2015-03/04/2016, Ávila, María Jesús [comisaria]
"Uma fresta de possibilidade. Duas coleções em diálogo"; Évora(Portugal, Europa): Fundação Eugénio de Almeida, 03/11/2017-25/02/2018, Teixeira de Freitas, Luiza [comisaria junto a Filipa Oliveira]

Bibliografía: AHRENS, Carsten; et álii. Rebecca Horn. The Glance of Infinity. Zúrich: Scalo, 1997. pp. 118-119, 386; il. color. Nº cat. 60
ÁVILA, María Jesús. ... y el tiempo se hizo = ... and there was time. Cáceres : Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, 2015. pp. 33, 53, 163, 220, 243-244;. il. color
BRUNO, Giuliana; et álii. Rebecca Horn. Ostfildern-Ruit: Cantz, 1993. pp. 73, 358; il. color. Nº cat. 53
COUTINHO, Bárbara; ALVEAR, Helga de; KRÜGER, Werner. Helga de Alvear. Conceitos para uma colecção. Lisboa: Fundação CCB, 2006. p. 41.
FRÖHLICH, Katrin. Rebecca Horns Zwittermaschinen. Studien zur androgynen ikonographie. Colonia: Universität zu Köln, 2001. pp. 3,75-77,133,135,138,194,219. il. color
GROSENICK, Uta (ed.). Women Artists in the 20th and 21th Century. Colonia: Taschen, 2003. p. 245.
REMEDIOS LASSO, Javier. Helga de Alvear : Los cimientos de una gran colección - Tesis Doctoral. Cáceres : Universidad de Extremadura, 2015. pp. 628-630; il. color.
VIÑUELA, José María. Márgenes de silencio = Margins of Silence. Cáceres : Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, 2010. pp. 69, 203-204; il. color.
VIÑUELA, José María; et álii. Miradas y conceptos en la Colección Helga de Alvear. Badajoz : MEIAC, 2005. pp. 210-211; il. color.

Mención Derechos: © De las reproducciones autorizadas, VEGAP, Cáceres, 2021

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